domingo, 31 de mayo de 2009

Tecnologías educativas. Una letanía sin ton ni son. Releyendo a Burbules y Callister (jr)

En su denso y provocativo artículo Tecnologías educativas. Una letanía sin ton ni son. Releyendo a Burbules y Callister (jr), Alejandro Piscitelli aborda los problemas que presenta lo que el denomina "facilismo epistemológico" que recurre a "un racionalismo burdo, a hipótesis hace rato desacreditadas, acerca de la naturaleza intrínsecamente racional de las conductas humanas, y acerca de la previsión y control de los comportamientos humanos a nivel macro y social" y sostiene que en el campo de las tecnologías y la educación es "prácticamente imposible detectar sensatez o o plausibilidad en las propuestas ventiladas mediáticamente acerca de la revolución educativa hecha posible por las nuevas tecnologías". El artículo no es de una muy fácil lectura pues Piscitelli para soportar sus puntos de vista recurre a conceptos tomados de varios campos novedosos en términos relativos -biología de la evolución, teoría del caos, teoría de los sistemas complejos, como ejemplos- y con los cuales muchas veces el común de los lectores no estamos familiarizados.
Aproximadamente un cuarto de siglo atrás, el biólogo Daniel Janzen acuñó la definición de coevolución en más o menos los siguientes términos: proceso por el cual dos o más organismos ejercen presión de selección mutua y sincrónica (en tiempo geológico) que resulta en adaptaciones específicas recíprocas, con el corolario, podría decirse, de que si no existe adaptación mutua, no puede hablarse de coevolución.
Piscitelli traslada el concepto a su análisis y sostiene que las TIC coevolucionan con la cultura y que, dada la potencia de su accionar, las modificaciones mutuamente causadas se producen velozmente y son muy notables en tanto reconfiguran fuertemente las características del sistema que integran. Por lo demás, el campo de las TIC es el que evoluciona más velozmente y posee un carácter marcadamente autorreflexivo por el que los avances posibilitan más avances y éstos tienen lugar en ese subsistema muchas veces independientemente de lo que pueda opinar y desear la sociedad, tanto más un sector de la misma.
Sumo otro aspecto: salvo para sistemas muy simples y con relaciones de causa-efecto fuertemente lineales entre acción y cambio de comportamiento, la predicción y el control son prácticamente imposibles ante la enorme cantidad de variables intervinientes que impiden contar con un modelo adecuado, las muy complejas relaciones cruzadas entre ellas y los aún más complicados mecanismos de realimentación, caracterizados por la circularidad y no por la linealidad, entre todos los componentes . Es así, entonces, que Piscitelli sostiene que "las nuevas tecnologías se han convertido en un problema educativo, un desafío, una oportunidad, un riesgo, una necesidad, por razones que poco o nada tienen que ver con las decisiones intencionales de los propios educadores" y de ahí la ingenuidad de la idea reduccionista que piensa posible separar a cualquier efecto tecnología de cultura desconociendo de hecho la forma en que están imbricadas, y la de otra de que es posible una auténtica acción de elección. Y de control. Acoto: pensando en términos de teoría del caos y de sistemas complejos -y los sistemas tecno-sociales lo son y mucho-, hay que abandonar la idea de control y sustituirla por la de administración. Deberíamos hacernos a una idea que implica abandonar en estas materias la ilusión de la planificación y la predicción más allá de límites muy modestos y reconocer que muchas veces pequeñas perturbaciones generan gigantescos e inimaginables cambios y que frente a esto no queda más remedio que intentar navegarlos y, de ser posible, administrarlos de la mejor manera posible, administrar lo que la realidad nos presente. Administrar adecuadamente en este sentido, es tarea demandante; pide, entre otras cosas, preparación, actualización, imaginación, creatividad, previsión, ponderación, apertura al todo, compromiso ético, capacidad analítica y luego, de síntesis.
No quiero cerrar el comentario sobre este tema sin agregar que a medida que aumenta la complejidad -podemos medirla en términos de cantidad y variedad de componentes y de relaciones entre ellos- se producen cada tanto puntos de ruptura en los que aparecen los llamados comportamientos emergentes, propiedades de los sistemas hasta entonces desconocidas y no pronosticables a partir de las conocidas haste ese momento. Los sistemas socio-tecnológicos de nuestra civilización crecen en complejidad aceleradamente y permanentemente nos vemos frente a nuevas propiedades emergentes para las que no estamos preparados y que ya están operando antes de que podamos intentar situarnos acabadamente frente a, y operar con, ellas. Y estas propiedades pueden entrañar consecuencias de las que nos gustan y también de las otras, de las no deseadas. Y a tecnologías de poderes enormes, peligros enormes. ¿Alguien ha olvidado, para no hablar sólo de las TIC, la energía nuclear?
Todo esto, con lo que espero no haber abrumado, para tratar de dar una somera idea de por qué Piscitelli habla de insensatez y falta de plausibilidad en al abordaje predominante del tema de la relación tecnología-educación, de por qué sostiene que es indispensable cambiar la mirada, epistemológicamente hablando, con la que aproximarse a la cuestión, que si no se lo hace hasta las preguntas a responder estarán mal formuladas.
Para él, "la tecnología no es solo la cosa, sino la cosa y las pautas de uso con las que se la aplica, la forma en que la gente piensa y habla sobre ella, así como los problemas y expectativas cambiantes que genera". "En el campo educativo lo mas importante no son las tecnologías" y de ningún modo "las nuevas tecnologías implican posibilidades intrínsecas capaces de revolucionar la educación, ni bastaría con liberar este potencial para que se resolvieran la mayoría de los problemas que asuelan las escuelas".
De cuerdo o no con su forma de pensar, yo lo estoy, me parece que la suya es una forma de hacerlo que vale la pena considerar en detalle aunque más no sea para después desecharla.

Etiquetas: , , , , ,

sábado, 23 de mayo de 2009

En tiempos de Prometeo...

...Y como narra Platón en su Protágoras, [...] era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra [...].
Epimeteo y Prometeo fueron mandados a distribuir entre ellas las facultades existentes que de allí en más las revestirían. El primero, [...] al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquéllas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, las dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba [...].
Epitemeo agota los atributos con los animales y Prometeo se ve obligado a buscar nuevas capacidades que permitan una protección para el ser humano: roba el fuego y la sabiduría profesional de Atenea y Hefesto y los ofrece como regalo a nuestra especie.
Sin embargo, carentes de destreza política que posibilitara la convivencia y la colaboración, el fuego y la técnica resultaron no ser suficientes para la fundación de ciudades y preservación de la existencia de los humanos, más débiles en su aislamiento que las demás fieras. Por esta razón, Zeus envió a Hermes para hacer llegar a los humanos el pudor y la justicia, haciéndolos a todos partícipes de estas cualidades [...] con el fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad [...].
Como bien muestra el mito, para Protágoras el buen gobierno implica dos dimensiones independientes pero relacionadas:
La episteme, el conocimiento -simbolizado por el fuego y la técnica regalados por Prometeo a los humanos-.
La areté, la virtud -otorgada por Zeus y que incluía el sentido moral, pudor y justicia-.
Como entonces, y frente a las múltiples complejas y difíciles opciones a enfrentar en el vínculo de las TIC con la sociedad y la educación, necesitamos y necesitaremos de ambas.

Etiquetas: , , ,