jueves, 2 de julio de 2009

Diseñando para la Web – Compatibilidad y pragmatismo

Si la intención de quien diseña páginas para la WWW es que pueda verlas todo el mundo, esto significa en la práctica que lo pretendido es que los usuarios que accedan a ellas tengan desplegadas en sus respectivas pantallas lo mismo, independientemente de cuál sea el sistema operativo y el navegador de Internet usados y sus correspondientes versiones. Aún reduciendo el dominio de la última variable y suponiendo que se trata en todos los casos de las últimas versiones, la tarea no es trivial pues basta con recorrer una lista incompleta de navegadores disponibles en la que podemos encontrar nombres como Internet Explorer, Mozilla Firefox, Mozilla (SeaMonkey), Opera, K-Meleon, Netscape, Amaya, Elinks, BrowseX, Off by One.
Por razones de la historia de la industria que no trataré aquí, y al margen de cuáles sean sus méritos y debilidades en relación con otro software para la misma función, Internet Explorer (IE) es el navegador predominante y en una estimación gruesa su cuota de mercado no es inferior al 90% aunque pueda estar en disminución.
Desde un punto de vista práctico y por esa tan fuerte presencia, se diseña predominantemente para IE y, dependiendo de cómo se lo haga, se consigue que las páginas creadas sean interpretadas también por otros navegadores y desplieguen lo mismo que el mencionado en primer término. El mercado determina que debe presuponerse que IE está instalado en la PC y, además, que el diseñador no puede pedir al usuario al que desea llegar que instale otro navegador como condición previa.
Las diferencias de comportamiento de los navegadores se producen mayoritariamente por diferencias en la forma en que éstos interpretan el lenguaje con el que se le dan instrucciones (HTML). Para reducir a la mínima expresión, si no eliminar, este inconveniente, se han establecido estándares de programación que, si son respetados, logran el efecto buscado. Otra de las fuentes de problemas son lisa y llanamente problemas de funcionamiento (“bugs”) de los navegadores o problemas causados por “bugs” en las herramientas de edición u otros embebidos en plantillas y sus funciones de soporte.
Salvo en situaciones especiales como, por ejemplo, comunidades de usuarios operando con una configuración única obligatoria y controlada que se aparten de lo fuertemente predominante en el mercado, el diseñador de material didáctico soportado en la Web debería saber que su capacidad de penetración en la misma aumenta "a priori" si diseña para que su producto sea compatible con los ambientes fuertemente predominantes y esto, hoy y en mi opinión, no permite soslayar la presencia hegemónica de Internet Explorer en la Internet.

jueves, 18 de junio de 2009

Actividad TYD 1

Me considero un espectador y actor privilegiado en el proceso de aparición y evolución de la Sociedad de la Información que presencio desde fines de la década del 60, cuando construía aplicaciones en lenguaje ensamblador para IMB/360 (1) que se ejecutaban en un procesador (“mainframe”) ¡de 32 Kb de memoria!, parte de un sistema de EDP gobernado por un sistema operativo soportado en cinta (TOS), con periféricos que incluían lectoras de tarjetas (sistema Hollerith) e impresoras rápidas de cadena; costo: varios cientos de miles de dólares de entonces. La telefonía del tiempo estaba caracterizada por conductores de cobre y centrales de conmutación electromecánicas; el mundo de los mecanismos era analógico.
A partir de allí me adentré crecientemente en el mundo que después sería de la telemática, a acompañar su evolución. Devine luego consultor especialista en planificación de TIC, actividad ejercida en nuestro país y otros. Durante una treintena larga de años he visto evolucionar el sistema socio-técnico, en el sentido cultural del término, del cual las TIC forman parte y, por supuesto, he estado en contacto con la evolución de las herramientas tecnológicas en bastante detalle y me he adentrado en muchas de sus capacidades por requerimientos de evaluación, de planificación y de construcción de aplicaciones (2).
Como ejemplo de componentes o subsistemas de tecnología incorporados en el breve lapso de esta historia, basta un vistazo en el campo de la telefonía (3) a las tecnologías y redes que hoy compiten en el mercado de acceso local, incluyendo acceso a la Internet entonces inexistente: cable de cobre/XDSL, línea de potencia, acceso por laser, satélite, inalámbrico con acceso fijo, celular, cable, fibra óptica. Comparando algunas características de la “antigua” industria de las telecomunicaciones con las de la “nueva” y del conjunto de las industrias de la telemática, pueden mencionarse los pares enfrentados barreras de entrada altas/ bajas, sistema de innovación cerrado/abierto, y otros generados en el mismo avance tecnológico, que adquiere carácter autorreferencial: base de conocimiento fragmentada/común, pocos/muchos innovadores, innovación lenta, secuencial, local/rápida, concurrente, cooperativa, con innovadores remotos.
El sistema socio-técnico al que me referí es complejo y su complejidad es creciente tanto en el número y diversidad de componentes como en el tipo de relaciones que se establecen entre ellos; consecuentemente, no es de extrañar la relativa frecuencia con la que se alcanzan puntos de ruptura y aparecen nuevas propiedades emergentes. Para comprender en parte su dinámica, me parece interesante reconocer dos procesos de co-evolución: el de las tecnologías entre sí y el de éstas y algo que podría pensarse mercado (los gustos y preferencias de los clientes, los servicios y productos), y en éste podría pensarse en cuatro fuerzas en competencia: entre redes, entre firmas, entre productos/servicios, entre tecnologías.
Si me sitúo profesionalmente en ingeniero en sistemas, los impactos han sido y son enormes, al punto de que debo repensar la praxis de manera casi constante para acomodar los efectos de la innovación incesante. Más difícil aún es hacer prospectiva ante la velocidad del cambio y los procesos ambiguos y no lineales que lo motorizan. No solamente es necesario conocer el estado del arte, también es necesario aprender a transitar entre organizaciones y sectores sociales que metafóricamente pertenecen a diversas capas geológicas en materia de tecnología instalada y a diferentes subculturas en términos de capacidad de apropiación de la tecnología y explotación de su oferta potencial. Cuando en la presentación de TyD-1 se cita a Elliot afirmando que “el mercado no proporciona participación, sino consumo” o se dice de la tendencia a “centrarse casi exclusivamente en la búsqueda de respuestas estrictamente técnicas para problemas que no lo son”, se dan claves de lo que se ve frecuentemente: computadoras en manos de iletrados funcionales informáticos incapaces de darles uso innovador, sea en el ámbito de la escuela o de los negocios. Más velocidad, imágenes, datos e información, más canales de comunicación no conducen “per se” a mejores desempeño y vida de sus usuarios. Sobreventa y subutilización son parte de los obstáculos para la construcción de una SI congruente con las expectativas de transformación social, cultural y económica que despiertan las infotecnologías. Y muchas veces llevan a una especie de banalización de la mirada sobre las TIC.
Entre impactos, también la presentación menciona la profundización de la mercantilización en sectores diversos, entre los que se encuentra la educación, y éste es tema de gran interés para los educadores: ya se trata a la educación como bien transable y, mientras la visión constructivista de la enseñanza lucha por aumentar su predicamento, la educación a distancia continúa creciendo y con ella la descontextualización de la enseñanza.
Como dice Castells, procesos centrales para el funcionamiento de las sociedades ya han sufrido profundos cambios por influencia del paradigma informacional y así como con diferencias de grado están afectadas por el capitalismo, también lo están por el informacionalismo.
También él, Castells, hace una reflexión sobre el impacto de la SI en la identidad y vuelvo sobre ella. Me pienso como miembro de una de esas sociedades y constato hasta qué punto la presencia de las TIC ha configurado mi identidad actual. En enumeración incompleta, soy el padre y abuelo que mantiene un vídeo-vínculo “cercano” con familiares en Francia, el estudiante que en la FLACSO y universidades norteamericanas ha hechos estudios de postgrado sin abandonar su hogar o su oficina para ello, el inversor que administra a distancia sus cuentas bancarias y de bolsa aquí y allá, el melómano que sigue domingo a domingo la crítica músical de Nueva York, Viena y Londres, el planificador de viajes y preparador de la logística necesaria sin intermediarios, el enamorado de las lenguas que conoce y que mantiene a la distancia contactos con quienes las escriben para practicarlas, el deslumbrado observador de objetos astronómicos al que los archivos digitales de la NASA le son tan caros... También el preparador de contenidos para sitios de clientes en la “Web”, el diseñador y constructor de aplicaciones de telemática y control digital que utiliza herramientas de programación que construyen herramientas, el imaginativo que trata de encontrar nuevos usos de las TIC... Y por qué no el experto en procesos de cambio de las organizaciones basados en introducción de tecnología... Y quien lucha por escapar de la alienación y reconstruir permanentemente vínculos humanos que se le antojan cada vez más frágiles, esquivos y deseables...
En el momento en que se inicia el relato, ninguno de estos roles que forman parte de mi identidad me pertenecía y muchos de ellos eran entonces impensables. ¿Cómo desmentir, aún con una muestra fáctica incompleta como base de sustento, la fortísima influencia de las TIC en su co-evolución con la sociedad, sus miembros y su cultura?

Notas
(1) Con la línea IBM /360 se inauguró la tercera generación de computadoras, la que introdujo una serie de conceptos innovadores para el momento. Entre ellos, compatibilidad de código “up and downstream”, multiprogramación, microprogramación, emulación, circuitos integrados híbridos con diodos y transistores encapsulados formando módulos SLT. La generación precedente, segunda, estaba basada sobre tecnología de transistores y representada arquetípicamente por las IBM 1401 y 7090.
(2) Hago una corta enumeración de herramientas tecnológicas relacionadas con el procesamiento de datos cuya aparición viví. La arquitectura de “mainframe” dio paso a la de cliente/servidor. Apareció la cuarta generación de computadoras: microprocesadores (VLSI). IBM-PC, Apple LISA (ésta, primera computadora hogareña con interfase gráfica; ambas de principios de los 80). Disco flexible, Ethernet (medio digital intercambiable de bajo costo e inicio de las redes, respectivamente; comienzo de los 70). La evolución del software significó también puntos de ruptura. Apariciones primeras en su género que recuerdo: VisiCalc (planilla de cáculo), WordStar (procesador de textos), MS-DOS y Microsoft Windows (sistemas operativos).
(3) Algunos hitos de la telefonía: en la segunda mitad de los 70 se instala en Japón una red de telefonía celular y tiene lugar en USA la primera cobertura de TV nacional satelital. En la primera de los 80 entra en operaciones la primera red de telefonía celular en USA. En 1994 el gobierno de dicho país libera el control de Internet y nace WWW.

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domingo, 31 de mayo de 2009

Tecnologías educativas. Una letanía sin ton ni son. Releyendo a Burbules y Callister (jr)

En su denso y provocativo artículo Tecnologías educativas. Una letanía sin ton ni son. Releyendo a Burbules y Callister (jr), Alejandro Piscitelli aborda los problemas que presenta lo que el denomina "facilismo epistemológico" que recurre a "un racionalismo burdo, a hipótesis hace rato desacreditadas, acerca de la naturaleza intrínsecamente racional de las conductas humanas, y acerca de la previsión y control de los comportamientos humanos a nivel macro y social" y sostiene que en el campo de las tecnologías y la educación es "prácticamente imposible detectar sensatez o o plausibilidad en las propuestas ventiladas mediáticamente acerca de la revolución educativa hecha posible por las nuevas tecnologías". El artículo no es de una muy fácil lectura pues Piscitelli para soportar sus puntos de vista recurre a conceptos tomados de varios campos novedosos en términos relativos -biología de la evolución, teoría del caos, teoría de los sistemas complejos, como ejemplos- y con los cuales muchas veces el común de los lectores no estamos familiarizados.
Aproximadamente un cuarto de siglo atrás, el biólogo Daniel Janzen acuñó la definición de coevolución en más o menos los siguientes términos: proceso por el cual dos o más organismos ejercen presión de selección mutua y sincrónica (en tiempo geológico) que resulta en adaptaciones específicas recíprocas, con el corolario, podría decirse, de que si no existe adaptación mutua, no puede hablarse de coevolución.
Piscitelli traslada el concepto a su análisis y sostiene que las TIC coevolucionan con la cultura y que, dada la potencia de su accionar, las modificaciones mutuamente causadas se producen velozmente y son muy notables en tanto reconfiguran fuertemente las características del sistema que integran. Por lo demás, el campo de las TIC es el que evoluciona más velozmente y posee un carácter marcadamente autorreflexivo por el que los avances posibilitan más avances y éstos tienen lugar en ese subsistema muchas veces independientemente de lo que pueda opinar y desear la sociedad, tanto más un sector de la misma.
Sumo otro aspecto: salvo para sistemas muy simples y con relaciones de causa-efecto fuertemente lineales entre acción y cambio de comportamiento, la predicción y el control son prácticamente imposibles ante la enorme cantidad de variables intervinientes que impiden contar con un modelo adecuado, las muy complejas relaciones cruzadas entre ellas y los aún más complicados mecanismos de realimentación, caracterizados por la circularidad y no por la linealidad, entre todos los componentes . Es así, entonces, que Piscitelli sostiene que "las nuevas tecnologías se han convertido en un problema educativo, un desafío, una oportunidad, un riesgo, una necesidad, por razones que poco o nada tienen que ver con las decisiones intencionales de los propios educadores" y de ahí la ingenuidad de la idea reduccionista que piensa posible separar a cualquier efecto tecnología de cultura desconociendo de hecho la forma en que están imbricadas, y la de otra de que es posible una auténtica acción de elección. Y de control. Acoto: pensando en términos de teoría del caos y de sistemas complejos -y los sistemas tecno-sociales lo son y mucho-, hay que abandonar la idea de control y sustituirla por la de administración. Deberíamos hacernos a una idea que implica abandonar en estas materias la ilusión de la planificación y la predicción más allá de límites muy modestos y reconocer que muchas veces pequeñas perturbaciones generan gigantescos e inimaginables cambios y que frente a esto no queda más remedio que intentar navegarlos y, de ser posible, administrarlos de la mejor manera posible, administrar lo que la realidad nos presente. Administrar adecuadamente en este sentido, es tarea demandante; pide, entre otras cosas, preparación, actualización, imaginación, creatividad, previsión, ponderación, apertura al todo, compromiso ético, capacidad analítica y luego, de síntesis.
No quiero cerrar el comentario sobre este tema sin agregar que a medida que aumenta la complejidad -podemos medirla en términos de cantidad y variedad de componentes y de relaciones entre ellos- se producen cada tanto puntos de ruptura en los que aparecen los llamados comportamientos emergentes, propiedades de los sistemas hasta entonces desconocidas y no pronosticables a partir de las conocidas haste ese momento. Los sistemas socio-tecnológicos de nuestra civilización crecen en complejidad aceleradamente y permanentemente nos vemos frente a nuevas propiedades emergentes para las que no estamos preparados y que ya están operando antes de que podamos intentar situarnos acabadamente frente a, y operar con, ellas. Y estas propiedades pueden entrañar consecuencias de las que nos gustan y también de las otras, de las no deseadas. Y a tecnologías de poderes enormes, peligros enormes. ¿Alguien ha olvidado, para no hablar sólo de las TIC, la energía nuclear?
Todo esto, con lo que espero no haber abrumado, para tratar de dar una somera idea de por qué Piscitelli habla de insensatez y falta de plausibilidad en al abordaje predominante del tema de la relación tecnología-educación, de por qué sostiene que es indispensable cambiar la mirada, epistemológicamente hablando, con la que aproximarse a la cuestión, que si no se lo hace hasta las preguntas a responder estarán mal formuladas.
Para él, "la tecnología no es solo la cosa, sino la cosa y las pautas de uso con las que se la aplica, la forma en que la gente piensa y habla sobre ella, así como los problemas y expectativas cambiantes que genera". "En el campo educativo lo mas importante no son las tecnologías" y de ningún modo "las nuevas tecnologías implican posibilidades intrínsecas capaces de revolucionar la educación, ni bastaría con liberar este potencial para que se resolvieran la mayoría de los problemas que asuelan las escuelas".
De cuerdo o no con su forma de pensar, yo lo estoy, me parece que la suya es una forma de hacerlo que vale la pena considerar en detalle aunque más no sea para después desecharla.

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sábado, 23 de mayo de 2009

En tiempos de Prometeo...

...Y como narra Platón en su Protágoras, [...] era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra [...].
Epimeteo y Prometeo fueron mandados a distribuir entre ellas las facultades existentes que de allí en más las revestirían. El primero, [...] al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquéllas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, las dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba [...].
Epitemeo agota los atributos con los animales y Prometeo se ve obligado a buscar nuevas capacidades que permitan una protección para el ser humano: roba el fuego y la sabiduría profesional de Atenea y Hefesto y los ofrece como regalo a nuestra especie.
Sin embargo, carentes de destreza política que posibilitara la convivencia y la colaboración, el fuego y la técnica resultaron no ser suficientes para la fundación de ciudades y preservación de la existencia de los humanos, más débiles en su aislamiento que las demás fieras. Por esta razón, Zeus envió a Hermes para hacer llegar a los humanos el pudor y la justicia, haciéndolos a todos partícipes de estas cualidades [...] con el fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad [...].
Como bien muestra el mito, para Protágoras el buen gobierno implica dos dimensiones independientes pero relacionadas:
La episteme, el conocimiento -simbolizado por el fuego y la técnica regalados por Prometeo a los humanos-.
La areté, la virtud -otorgada por Zeus y que incluía el sentido moral, pudor y justicia-.
Como entonces, y frente a las múltiples complejas y difíciles opciones a enfrentar en el vínculo de las TIC con la sociedad y la educación, necesitamos y necesitaremos de ambas.

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