Tecnologías educativas. Una letanía sin ton ni son. Releyendo a Burbules y Callister (jr)

Aproximadamente un cuarto de siglo atrás, el biólogo Daniel Janzen acuñó la definición de coevolución en más o menos los siguientes términos: proceso por el cual dos o más organismos ejercen presión de selección mutua y sincrónica (en tiempo geológico) que resulta en adaptaciones específicas recíprocas, con el corolario, podría decirse, de que si no existe adaptación mutua, no puede hablarse de coevolución.
Piscitelli traslada el concepto a su análisis y sostiene que las TIC coevolucionan con la cultura y que, dada la potencia de su accionar, las modificaciones mutuamente causadas se producen velozmente y son muy notables en tanto reconfiguran fuertemente las características del sistema que integran. Por lo demás, el campo de las TIC es el que evoluciona más velozmente y posee un carácter marcadamente autorreflexivo por el que los avances posibilitan más avances y éstos tienen lugar en ese subsistema muchas veces independientemente de lo que pueda opinar y desear la sociedad, tanto más un sector de la misma.
Sumo otro aspecto: salvo para sistemas muy simples y con relaciones de causa-efecto fuertemente lineales entre acción y cambio de comportamiento, la predicción y el control son prácticamente imposibles ante la enorme cantidad de variables intervinientes que impiden contar con un modelo adecuado, las muy complejas relaciones cruzadas entre ellas y los aún más complicados mecanismos de realimentación, caracterizados por la circularidad y no por la linealidad, entre todos los componentes . Es así, entonces, que Piscitelli sostiene que "las nuevas tecnologías se han convertido en un problema educativo, un desafío, una oportunidad, un riesgo, una necesidad, por razones que poco o nada tienen que ver con las decisiones intencionales de los propios educadores" y de ahí la ingenuidad de la idea reduccionista que piensa posible separar a cualquier efecto tecnología de cultura desconociendo de hecho la forma en que están imbricadas, y la de otra de que es posible una auténtica acción de elección. Y de control. Acoto: pensando en términos de teoría del caos y de sistemas complejos -y los sistemas tecno-sociales lo son y mucho-, hay que abandonar la idea de control y sustituirla por la de administración. Deberíamos hacernos a una idea que implica abandonar en estas materias la ilusión de la planificación y la predicción más allá de límites muy modestos y reconocer que muchas veces pequeñas perturbaciones generan gigantescos e inimaginables cambios y que frente a esto no queda más remedio que intentar navegarlos y, de ser posible, administrarlos de la mejor manera posible, administrar lo que la realidad nos presente. Administrar adecuadamente en este sentido, es tarea demandante; pide, entre otras cosas, preparación, actualización, imaginación, creatividad, previsión, ponderación, apertura al todo, compromiso ético, capacidad analítica y luego, de síntesis.
No quiero cerrar el comentario sobre este tema sin agregar que a medida que aumenta la complejidad -podemos medirla en términos de cantidad y variedad de componentes y de relaciones entre ellos- se producen cada tanto puntos de ruptura en los que aparecen los llamados comportamientos emergentes, propiedades de los sistemas hasta entonces desconocidas y no pronosticables a partir de las conocidas haste ese momento. Los sistemas socio-tecnológicos de nuestra civilización crecen en complejidad aceleradamente y permanentemente nos vemos frente a nuevas propiedades emergentes para las que no estamos preparados y que ya están operando antes de que podamos intentar situarnos acabadamente frente a, y operar con, ellas. Y estas propiedades pueden entrañar consecuencias de las que nos gustan y también de las otras, de las no deseadas. Y a tecnologías de poderes enormes, peligros enormes. ¿Alguien ha olvidado, para no hablar sólo de las TIC, la energía nuclear?
Todo esto, con lo que espero no haber abrumado, para tratar de dar una somera idea de por qué Piscitelli habla de insensatez y falta de plausibilidad en al abordaje predominante del tema de la relación tecnología-educación, de por qué sostiene que es indispensable cambiar la mirada, epistemológicamente hablando, con la que aproximarse a la cuestión, que si no se lo hace hasta las preguntas a responder estarán mal formuladas.
Para él, "la tecnología no es solo la cosa, sino la cosa y las pautas de uso con las que se la aplica, la forma en que la gente piensa y habla sobre ella, así como los problemas y expectativas cambiantes que genera". "En el campo educativo lo mas importante no son las tecnologías" y de ningún modo "las nuevas tecnologías implican posibilidades intrínsecas capaces de revolucionar la educación, ni bastaría con liberar este potencial para que se resolvieran la mayoría de los problemas que asuelan las escuelas".
De cuerdo o no con su forma de pensar, yo lo estoy, me parece que la suya es una forma de hacerlo que vale la pena considerar en detalle aunque más no sea para después desecharla.
Etiquetas: coevolución, cultura, Janzen, Piscitelli, teoría de los sistemas complejos, TIC

2 comentarios:
¡Hola EduReporter!
Una vez más me admiro de tu profundo y extenso saber (¡suena un poco "raro", pero no encuentro mejores palabras para hacerte saber que no es ironía en lo absoluto).
Tu entrada me deja una pregunta: ¿por qué dice Piscitelli que no puede decirse que "las nuevas tecnologías implican posibilidades intrínsecas capaces de revolucionar la educación"? Si no dijera posibilidades, no me cabrían dudas... ¿pero no podemos decir, por ejemplo, que la invención de herramientas que permiten interacción en tiempo real con personas a distancia es intrínsecamente capaz de revolucionar mi clase de lengua extranjera?
A lo mejor entiendo mal el concepto, voy a apuntarme el artículo de referencia que mencionás para leerlo en cuanto pueda... Hoy me llamó la atención porque justamente hace 2 días escribí algo en mi blog sobre una nota a Burbules, pero siento que para comprender a Pisciteli me falta más reflexión...
¡Gracias por tus enriquecedores aportes!
Gladys
¡Hola, Gladys!
Gracias por visitar el blog y leerme.
En relación con tu pregunta, creo que la afirmación de Piscitelli tomada en su contexto pretende enfatizar el hecho de que en su mirada "en el campo educativo lo mas importante no son las tecnologías", que no cabe lugar para la fantasía que mueve a pensar que es posible resolver problemas estructurales de carácter sistémico con la sola introducción de tecnología ("getting rid of problems just by technology deployment").
En lo personal, pienso que el aprendizaje de la lengua, extranjera o materna, puede ser revolucionado, ciertamente, pero también que puede serlo para bien o para mal. Qué, si no, respecto de la pérdida de funcionalidades y riqueza semántica que algunos reportan como consecuencia del recurrir, de la manera en que se lo hace generalmente, al correo electrónico, a la mensajería inalámbrica (sms) o al "chat".
Acá, obviamente, supongo que la revolución de la enseñanza debe entenderse como en pro y no en mengua del enriquecimiento y crecimiento respecto del que se lograría sin recurso a la tecnología.
Tema para debate, por cierto.
Mario
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